La higiene femenina no es un lujo
El hecho de que la pobreza menstrual suponga un obstáculo en el rendimiento académico y llegue a desencadenar una situación de fracaso escolar es algo totalmente injusto. Partimos de la idea de que la mitad de la población va a menstruar en algún momento, cada mes, durante muchos años de su vida. Por lo que no haber avanzado, o haberlo hecho de manera muy escasa, implica que no hay nada de sensibilidad hacia este tema. Y esto se une al sentimiento de vergüenza que se lleva arrastrando desde hace mucho tiempo. Tener la regla sigue siendo un tema tabú, no se trata con naturalidad. Cuando vamos a cambiarnos escondemos el tampón, la compresa o el producto que utilicemos, dejamos de ir a la piscina o a la playa, no hacemos deporte en esos días... Aunque se hable más del tema, en la práctica sigue estando bajo la alfombra, escondido por si alguien se incomoda.
Por lo que trabajar aspectos de reproducción e higiene femenina en las aulas es de vital importancia para ir avanzando. Pero también es vital que se hable de esto en los hogares, la familia aquí juega un papel prioritario.
Y, por supuesto, a nivel macro, deben existir políticas que puedan ayudar a que las personas con dificultades económicas puedan acceder a estos productos. Solo bajando el IVA a un 4% no es suficiente. En otros países se ha conseguido, por lo que no es un imposible.
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